EL DIBUJO COMO LUGAR DE ACCIÓN. UNA POÉTICA DE LA RESISTENCIA.
Texto presentado en la exposición individual “Insomnio vegetal”
En Gallery Labs. Buenos Aires, 2026
Llevo años siguiendo la extraordinaria obra gráfica de María Emilia Marroquín. Dibuja sin cesar. Sus dibujos producen un efecto de atracción y acaparan el espacio. Utiliza el carbón, el grafito y el pastel tiza. El paisaje de su infancia, la Pampa argentina, el bosque y la gran ciudad impregnan las texturas del lenguaje gráfico. Sus temas son el devenir humano y la relación- cultura- naturaleza.
Con sus dibujos de gran formato, María Emilia Marroquín formula una poética de la resistencia en tiempos de agitación social y cambio climático. Me impacta la observación precisa del entorno, y con ello el testimonio de un paisaje en constante cambio y destrucción inminente.
Para María Emilia Marroquín, “naturaleza” no es un lugar romántico de añoranza. La naturaleza es lo que hay: restos de bosque y civilización, terrenos baldíos. La madera seca y los trozos carbonizados le sirven de material, abren el espacio gráfico y, como reminiscencias de un hábitat antaño intacto, crean una conexión con nosotros y con lo que nos queda hoy. Los títulos hacen referencia a acontecimientos naturales, lo que genera una accesibilidad narrativa y una constante actualidad.
El espacio gráfico en su totalidad es comparable al expresionismo abstracto. Frente a un dibujo de gran formato de María Emilia Marroquín, la mirada del espectador no logra llegar al fondo. Se acrecienta una sensación de lo inconmensurable. La artista condensa hábilmente las líneas en una espesura. Nos situamos frente a él y, con cada línea, somos arrastrados hacia la oscuridad o la penumbra. Enérgico, poderoso y contundente, la vulnerabilidad, el peligro y la alienación se hacen palpables trazo a trazo. El dibujo es inmediato y deja huella.
Seguir los pasos de la artista significa entrar en un espacio de observación y cuestionamiento. Dibujar es siempre también ver y pensar. La artista ha empezado a ampliar el espacio del dibujo a las instalaciones. Las líneas de carbón del dibujo entran en el espacio real en forma de troncos. En la sala de exposición se ve madera quemada, testimonio tanto de la devastadora destrucción del bosque como del proceso artístico, en referencia al carbón vegetal, el material favorito de la artista. Lo que hace no es una reconstrucción de las condiciones ambientales, ni mucho menos una restauración en el sentido idealista, sino que la artista deconstruye las condiciones y las traslada a la situación del espectador. Las cosas que atestigua su obra gráfica empujan hacia fuera, hace que se vuelvan apremiantes. Así construye su camino María Emilia Marroquín y hace visible y comprensible el recorrido que ha emprendido con su arte.
En el espacio del pensamiento visual de la artista aflora con especial énfasis una de las preguntas kantianas: ¿Qué podemos hacer nosotros?
Dra. Viola Michely
Historiadora del arte, artista y escritora
Por Köln, 2025